Medición del viento a 3.400 metros: impulsando la energía eólica a gran escala en Kirguistán
En las alturas de la cordillera del Tien Shan, en Kirguistán, una nueva campaña de medición eólica está contribuyendo a sentar las bases técnicas para uno de los primeros proyectos de energía eólica a gran escala del país. En diciembre de 2025, Christoph Bauer, experto sénior en energía eólica y director técnico (Eólica) de GOPA Tech, instaló y puso en marcha un dispositivo LiDAR de medición del viento cerca de la aldea de Uzunbulak, en el distrito de Kochkor (región de Naryn), a una altitud de unos 3.400 metros sobre el nivel del mar. El sistema generará los datos eólicos necesarios para respaldar la planificación y el diseño de un parque eólico de 100 MW.
Esta campaña supone un importante primer paso en la preparación del desarrollo de la energía eólica a gran escala en Kirguistán. Las mediciones LiDAR ya están en marcha durante la temporada invernal, lo que inicia el proceso de creación del conjunto de datos necesario para la evaluación de los recursos eólicos, el diseño técnico y la preparación de la inversión.
A medida que las condiciones de nieve mejoren en mayo de este año, el programa se ampliará mediante la instalación de un mástil de medición del viento de 80 metros, lo que aportará mayor profundidad a los datos necesarios para la ingeniería detallada y la evaluación de la viabilidad financiera en el marco de una colaboración público-privada.
El encargo se está llevando a cabo para el Banco Asiático de Desarrollo (BAsD), en colaboración con el Centro de Colaboración Público-Privada y el Ministerio de Energía de la República de Kirguistán. A través de su apoyo en materia de asesoramiento para transacciones, el BAsD está ayudando a preparar el proyecto bajo la modalidad de colaboración público-privada (PPP) y a sentar las bases para futuras inversiones en energía eólica a escala industrial en el país.
El acceso al emplazamiento requirió un esfuerzo logístico en montaña cuidadosamente coordinado. El equipo se transportó en helicóptero hasta una cresta montañosa, desde donde se trasladó en quad, antes de que el equipo completara a pie el ascenso final de 750 metros. El equipo trabajó a temperaturas de alrededor de -5 grados Celsius y con fuertes vientos, aunque el cielo despejado y el sol contribuyeron a crear condiciones más favorables para la puesta en marcha.
Más allá del hito técnico en sí mismo, la instalación supone un avance concreto en la ampliación de la cartera de proyectos de energía renovable de Kirguistán. También supone el primer proyecto de energía eólica de GOPA Tech adjudicado por el Banco Asiático de Desarrollo (ADB), lo que refleja un compromiso creciente con el desarrollo de la energía eólica en toda Asia Central.