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Por qué las ciencias del comportamiento son importantes para la comunicación

La ciencia del comportamiento al servicio de la comunicación

Por qué las ciencias del comportamiento son importantes para la comunicación

Las decisiones humanas están determinadas por atajos cognitivos, normas sociales, emociones y señales del entorno. Los mensajes tradicionales suelen pasar por alto estos factores y se centran en argumentos racionales o contenidos con mucha información. La ciencia del comportamiento colma esta laguna identificando los factores psicológicos que determinan si los mensajes resonarán, se recordarán y, en última instancia, conducirán a la acción.

Sensibilización tradicional frente a comunicación inteligente desde el punto de vista del comportamiento

Gran parte de la comunicación de sensibilización tradicional se ha basado en una premisa simple: si la gente sabe más, hará más. Este enfoque da prioridad a la entrega de información (largas explicaciones, argumentos racionales, hechos detallados) asumiendo que la claridad por sí sola conduce a la acción.

Pero, en realidad, las personas no siempre procesan la información de forma lineal y racional. Las prioridades contrapuestas, las reacciones emocionales, la sobrecarga cognitiva, las influencias sociales y las limitaciones vitales a menudo condicionan las decisiones más que el propio conocimiento.

Aquí es donde la comunicación basada en el comportamiento destaca.
En lugar de "más información", se centra en mejores entornos de decisión. Reconoce que lo que realmente impulsa el compromiso y el cambio de comportamiento es la forma en que la información se enmarca, sincroniza, presenta y conecta con las experiencias vividas por las personas. La ciencia del comportamiento desplaza el énfasis de la difusión de información a la eliminación de fricciones, el aumento de la relevancia y el aprovechamiento de las motivaciones reales.

Comunicar políticas que determinan la vida cotidiana

En GOPA, a menudo creamos comunicación para instituciones como la Comisión Europea, ayudando a mejorar la concienciación de los ciudadanos sobre políticas públicas clave y destacando cómo estas políticas influyen en sus vidas cotidianas. Y aquí es donde la ciencia del comportamiento adquiere un poder especial.

Las políticas no son abstracciones; tienen efectos concretos en las oportunidades, los retos y las decisiones de las personas. Al reconocer esta dimensión conductual, podemos diseñar campañas que hagan algo más que explicar las políticas: las hacen reconocibles y personalmente significativas.

En lugar de tratar a los ciudadanos como un público amplio, un enfoque basado en el comportamiento nos anima a segmentarlos en función de las motivaciones, mentalidades, barreras y necesidades que conforman su vida cotidiana. De este modo, la comunicación resulta más pertinente, más humana y, en última instancia, mucho más eficaz.

Principios conductuales clave que refuerzan la comunicación

  1. Encuadre y modelos mentales: La forma en que se enmarca la información puede influir enormemente en su interpretación. Por ejemplo, la gente suele ser más receptiva a los mensajes que hacen hincapié en las posibles pérdidas ("No se lo pierda...") que en las posibles ganancias.
  2. Normas sociales: Los seres humanos se fijan en los demás para decidir cómo comportarse. Las comunicaciones que destacan lo que hacen los compañeros o las comunidades pueden cambiar las percepciones y fomentar la adopción.
  3. Simplificación y facilidad cognitiva: una comunicación clara y sencilla reduce la fricción y facilita la toma de decisiones, lo que aumenta la probabilidad de seguimiento.
  4. Señales e indicaciones oportunas: los mensajes transmitidos en momentos de decisión (como recordatorios en el punto de acción) mejoran significativamente el compromiso.
  5. Compromiso emocional: los relatos, los ejemplos relacionados y el lenguaje empático contribuyen a que los mensajes políticos resulten más personales y memorables.

Del conocimiento al impacto

Al integrar la ciencia del comportamiento en nuestro trabajo de comunicación, GOPA transforma la información política en algo que los ciudadanos pueden reconocer, comprender y aplicar. El conocimiento del comportamiento nos ayuda a desarrollar campañas que no sólo transmiten hechos, sino que también conectan con la forma en que la gente se desenvuelve en su vida cotidiana.

Conclusión

La ciencia del comportamiento no sustituye a la creatividad ni al pensamiento estratégico, sino que los potencia. Al basar la comunicación en la comprensión del comportamiento humano real, creamos campañas más relevantes, distintivas e impactantes. En un mundo saturado de información, la comunicación basada en el comportamiento garantiza que los mensajes importantes lleguen realmente a las personas, tengan eco en ellas y contribuyan a mejorar los resultados de la sociedad.