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Apoyar la infraestructura comunitaria en seis provincias del norte de Afganistán

Infraestructura
Apoyar la infraestructura comunitaria en seis provincias del norte de Afganistán

RIDF III apoyó infraestructuras priorizadas por las comunidades en seis provincias del norte de Afganistán mediante desarrollo de capacidades locales, sensibilidad al conflicto y supervisión remota de la ejecución.

El reto

Las comunidades necesitaban energía, agua, carreteras, riego y escuelas, pero la inseguridad limitaba el acceso y hacía poco fiable la supervisión convencional. Los proyectos debían además elegirse de forma equitativa entre provincias, diseñarse para las condiciones locales y ejecutarse sin agravar el conflicto ni excluir a grupos de los beneficios.

Nuestro objetivo

RIDF III buscaba mejorar la infraestructura social y económica en Badajshán, Baglán, Balj, Kunduz, Tajar y Samangán. Pretendía convertir prioridades identificadas localmente en inversiones duraderas reforzando al mismo tiempo las instituciones y los equipos técnicos responsables de gestionarlas.

Nuestro enfoque

Unos criterios locales guiaron la identificación de proyectos antes de un apoyo que abarcó todo el ciclo: evaluación, diseño, contratación, construcción y entrega. La formación en el puesto desarrolló capacidades y los principios de no causar daño orientaron la selección y la ejecución. Un sistema de gestión, seguimiento y verificación a distancia permitió comprobar el avance y la calidad cuando las condiciones de seguridad impedían visitas periódicas.

El impacto en cifras

23,9 M€de programa que abarcó energía, agua y saneamiento, carreteras y puentes, riego y protección frente a inundaciones, y escuelas
6provincias del norte atendidasBadajshán, Baglán, Balj, Kunduz, Tajar y Samangán
0,5-1,5 M€tamaño habitual de una inversión comunitaria

Las comunidades pueden obtener infraestructuras que mejoren la movilidad, el acceso al agua, la agricultura, la educación o la energía según sus prioridades. Los equipos provinciales y locales adquieren experiencia práctica en gestión de proyectos, mientras que la verificación remota ayuda a proteger el valor público en condiciones de inseguridad. Una selección sensible al conflicto puede además reforzar la percepción local de equidad, inclusión y beneficio compartido entre comunidades diversas.

Aspectos destacados

  • El programa de 23,9 millones de euros abarcó energía, agua y saneamiento, carreteras y puentes, riego y protección frente a inundaciones, y escuelas.
  • Los proyectos individuales solían situarse entre 0,5 y 1,5 millones de euros.
  • La cobertura de seis provincias se mantuvo gracias a estructuras locales y a un método específico de verificación remota.

Historia de éxito

Un puente, un sistema de riego o una escuela pueden ser transformadores, pero solo si responden a una necesidad local y pueden completarse en un entorno inestable. RIDF III abordó ese reto en seis provincias del norte. Unos criterios locales orientaron la selección de proyectos, los equipos técnicos elaboraron los diseños y la formación en el puesto desarrolló capacidades en todo el ciclo de inversión. Cuando los desplazamientos resultaban inseguros, la gestión, el seguimiento y la verificación a distancia ofrecían otra visión del avance y de la calidad. Los principios de no causar daño ayudaron a examinar quién podría beneficiarse o quedar excluido. Esta combinación permitió impulsar infraestructuras diversas sin ignorar el contexto de conflicto. El éxito duradero es tanto el activo entregado como la capacidad local para planificar, supervisar y sostener futuras inversiones con mayor confianza.

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