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Conectar infraestructura local, empleo y cohesión social en la RDC

InfraestructuraPaz y seguridad
Conectar infraestructura local, empleo y cohesión social en la RDC

Dos programas conectados combinaron infraestructura comunitaria, empleo local y prevención centrada en la juventud para reforzar la estabilidad y la cohesión social en la República Democrática del Congo.

El reto

En contextos afectados por conflictos, las decisiones sobre infraestructura pueden reforzar la confianza o profundizar las tensiones según quién participe y quién se beneficie. Las comunidades del este necesitaban una inversión económica y social visible, mientras que barrios vulnerables de Kinshasa requerían oportunidades constructivas para los jóvenes y mecanismos locales más fuertes de prevención de la violencia.

Nuestro objetivo

El Fondo para la Paz III buscaba apoyar la estabilización mediante infraestructura y empleo seleccionados localmente, mientras que el programa de violencia juvenil se centraba en las oportunidades para los jóvenes y la cohesión social en Kinshasa. En conjunto, pretendían fortalecer a las comunidades con inversiones guiadas por la participación, la equidad y la sensibilidad al conflicto.

Nuestro enfoque

La gestión del programa y del fondo orientó la selección de proyectos, el diseño, la licitación y la supervisión de obras. Se aplicaron criterios ambientales, sociales, de seguridad y de no causar daño junto al desarrollo de capacidades, el apoyo catastral y la comunicación pública. Las instalaciones juveniles y las medidas de formación profesional se combinaron con la participación, mientras que el seguimiento a distancia mantuvo la supervisión donde el acceso resultaba difícil.

El impacto en cifras

70 M€invertidos a través del Fondo para la Paz III en infraestructura y empleo seleccionados localmente
10 M€para la prevención de la violencia juvenil en barrios vulnerables de Kinshasa

Las comunidades pueden obtener activos públicos útiles y empleo de corta duración a la vez que participan en decisiones que afectan a su entorno. Los jóvenes pueden encontrar espacios más seguros, competencias y alternativas a la violencia. Cuando las inversiones se eligen de forma transparente y se ejecutan con principios de no causar daño, pueden reforzar la confianza y demostrar que el desarrollo local es posible incluso en contextos frágiles.

Aspectos destacados

  • La fuente indica 70 millones de euros para el Fondo para la Paz III y 10 millones de euros para la prevención de la violencia juvenil.
  • Infraestructura, empleo y participación juvenil se trataron como vías conectadas hacia la estabilidad.
  • El seguimiento a distancia y una selección sensible al conflicto permitieron mantener los controles de ejecución en entornos donde la seguridad y el acceso podían cambiar con rapidez.

Historia de éxito

Una instalación nueva o un espacio público pueden convertirse en fuente de valor compartido o en un nuevo motivo de disputa. La diferencia suele residir en cómo se eligen las prioridades, qué voces se escuchan y si los beneficios llegan a las personas más afectadas por la inestabilidad. En la RDC, los dos programas conectaron la ejecución técnica con la participación y la sensibilidad al conflicto. Las comunidades del este pudieron dar forma a las infraestructuras y acceder a empleo, mientras que las medidas dirigidas a los jóvenes en Kinshasa ofrecían espacios y competencias orientados a reducir el atractivo de la violencia. El trabajo catastral, las salvaguardas y el seguimiento a distancia respaldaron una ejecución responsable. La historia positiva no es un edificio aislado, sino un proceso mediante el cual mejoras locales concretas pueden reforzar la dignidad, las oportunidades y la cohesión social.

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