Construir políticas y normativas energéticas sólidas es tanto un reto humano como político, en especial en países como Bosnia y Herzegovina, donde la complejidad de las dinámicas políticas y culturales dificulta la implantación de marcos regulatorios para la energía. La larga experiencia de GOPA en la región demuestra que un cambio sostenible exige no solo competencia técnica, sino también confianza y una comunicación clara.
Una fuerte presencia regional
En los últimos quince años, GOPA ha llevado a cabo cerca de 30 iniciativas de energía sostenible en los Balcanes y al otro lado del mar Negro, en Georgia y Türkiye. Estos proyectos han ido del desarrollo de infraestructuras, con la instalación de una línea de transporte de 400 kV de 100 kilómetros en Serbia, la construcción de dos subestaciones en Montenegro y la supervisión de la construcción de un parque eólico en Bosnia, a la planificación y el diseño normativo. En Kosovo, GOPA elaboró un plan de desarrollo del gas y revisó los marcos regulatorios. En Georgia, el equipo redactó reglamentos de desarrollo para introducir el acervo comunitario de la Unión Europea (UE) en materia de energía. Y en Macedonia del Norte, GOPA redactó nueva legislación para alinear las leyes nacionales de eficiencia energética y energías renovables con el marco normativo europeo.
Fahrudin Kulic, ingeniero sénior de GOPA con base en Alemania y originario de Bosnia, explica la urgencia. «En Bosnia y Herzegovina la gente no es consciente de lo frágil que es la posición del país como exportador neto de electricidad», señala. «Nuestras centrales son antiguas. Si fallan, el país se vería obligado a importar electricidad.»
En países como Bosnia y Herzegovina, unas infraestructuras obsoletas y una fuerte dependencia del carbón plantean retos considerables para la seguridad energética, la sostenibilidad ambiental, la estabilidad política y la salud pública.
«Nuestro trabajo en la región ha sido decisivo para integrar a los países candidatos y candidatos potenciales en la Unión Europea», afirma Marco Caponigro, director ejecutivo de GOPA Tech, que dirige desde hace más de cinco años un proyecto energético multimillonario en Georgia. «La clave del éxito, añade, es una comunicación bien hecha y la construcción de una verdadera apropiación local.»
Para lograrlo, Marco Caponigro ha seleccionado con cuidado a los mejores expertos en sus respectivos campos: «Todo es cuestión de pasión. La pasión de nuestro equipo por este trabajo hace que la gente confíe en nosotros con facilidad.»
Patrones comunes
Todos los países candidatos (Albania, Bosnia y Herzegovina, Georgia, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia, Türkiye, Ucrania y Kosovo) comparten, desde los años noventa, similitudes en la forma en que se ha gestionado su sector energético. Bosnia y Herzegovina, en particular, tiene una estructura institucional muy compleja, heredada del Acuerdo de Paz de Dayton de 1995.
«Esto añade una dificultad más a la hora de convertir el sector energético bosnio en una actividad más comercial», explica Fahrudin Kulic. «Allí la gente se opone a ese cambio porque no confía del todo en las instituciones implicadas y porque supondría mayores costes para la ciudadanía, como inversión en el desarrollo sostenible del país.»
El éxito de los esfuerzos de integración europea depende de una comunicación eficaz, de la implicación ciudadana y de la confianza en todos los niveles. En el fondo, la transición hacia una producción y una regulación energéticas sostenibles es una cuestión de cambio de comportamiento. Y sigue siendo un reto permanente, porque la energía estuvo durante mucho tiempo fuertemente subvencionada en los países de la región.
«La gente solo quiere electricidad barata y no está dispuesta a pagar precios más altos para financiar las inversiones necesarias para una transición energética», dice Fahrudin Kulic. «Les preocupa la pérdida de empleo en la minería del carbón y en la industria que sostiene el funcionamiento de las centrales de carbón.»
Implicación comunitaria y papel de los prosumidores
En Georgia, el trabajo de GOPA pasa por una colaboración estrecha con la ciudadanía para explicar la importancia de posibilitar inversiones a gran escala en el aislamiento de viviendas y edificios. El equipo de Marco Caponigro aprovecha el potencial de los centros escolares como agentes de cambio y ha formado a 150 alumnos y diez docentes de diez escuelas en eficiencia energética y energías renovables. Los centros dispusieron de tres meses para diseñar y ejecutar iniciativas innovadoras destinadas a reducir el consumo de energía y agua, y después se invitó al alumnado a presentar sus proyectos en el Día de la Energía Sostenible de Georgia, un gran acto público celebrado en junio de 2023.
«Las escuelas son donde salta la chispa», dice Marco Caponigro. «Formar a los jóvenes sobre la importancia de la eficiencia energética, las renovables y la transición energética del país es una forma eficaz de llegar a familias enteras. Por no hablar de que los centros escolares son la mayoría de los edificios públicos, y la mayor parte tendrá que rehabilitarse conforme a los requisitos europeos de eficiencia energética.»
Hacen falta ideas nuevas que sitúen a los consumidores en el centro de las soluciones para transitar hacia fuentes de energía más limpias y robustas, junto con una mayor eficiencia energética de las infraestructuras existentes. Un futuro sostenible del sector energético será, por tanto, más alcanzable mediante la descentralización de la producción y el aprovechamiento del papel de los prosumidores.
«Son las personas que a la vez consumen y producen electricidad», explica Fahrudin Kulic. «Son quienes, por ejemplo, tienen paneles fotovoltaicos en el tejado de su casa, usan parte de esa energía y venden el resto a la red. Los precios artificialmente bajos de la electricidad hacen que estas inversiones resulten poco atractivas para los hogares, mientras que las empresas, que pagan un precio más alto, ya invierten con fuerza en sistemas fotovoltaicos para reducir sus costes de explotación.»
La transición energética en los Balcanes y la región del mar Negro exige mucho más que competencia técnica: requiere una comprensión profunda de la complejidad política y de las realidades locales. La experiencia de GOPA en la región ha dado forma a un enfoque que combina medidas de arriba abajo, como las reformas normativas y la inversión en renovables a gran escala, con estrategias de abajo arriba que dan capacidad de acción a los prosumidores y sitúan a las comunidades en el centro del cambio de comportamiento.
(Publicado originalmente el 27 de febrero de 2024. Se han introducido actualizaciones para reflejar la marca actual.)
País/región: Balcanes, mar Negro, Türkiye, Georgia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia, Kosovo, Albania, Moldavia, Ucrania
