Noticias y análisis

Las microfinanzas en crisis: del estancamiento a la resiliencia en el mundo árabe

Las microfinanzas en crisis: del estancamiento a la resiliencia en el mundo árabe

Las microfinanzas en crisis: del estancamiento a la resiliencia en el mundo árabe

El mensaje principal de la última conferencia de la red árabe de microfinanzas fue nítido: la inclusión financiera se está estancando en la región y, en algunos países, incluso retrocede.

Los últimos datos Findex del Banco Mundial dibujan una tendencia preocupante. En Egipto, Marruecos y Jordania, las microfinanzas flaquean. Pese al aumento de la titularidad de cuentas impulsado por el dinero móvil, el crédito formal sigue siendo bajo: apenas un 4-6 % en Egipto y un 13 % en Jordania. Las cuentas se usan como monederos digitales para transferencias, no como motores de crecimiento.

En zonas afectadas por conflictos, como Líbano, Yemen y Palestina, el sector no solo se estanca: lo están sustituyendo redes informales. Líbano ofrece el caso más drástico: el ahorro formal cayó del 60 % en 2017 a solo el 28 % en 2025. En Yemen, el conflicto ha desmantelado físicamente la infraestructura necesaria para el crédito tradicional en sucursal.

¿Cómo afronta el sector microfinanciero estas crisis prolongadas?

Durante la Conferencia Anual Sanabel en Egipto, varios actores clave del sector explicaron cómo están reformulando sus modelos de negocio e innovando para responder a los choques macroeconómicos y geopolíticos de sus zonas de operación. Resultó alentador escuchar que muchas instituciones financieras sitúan a la clientela en el centro, desarrollan políticas y procesos de protección al cliente y aplican sistemas de alerta temprana para detectar el sobreendeudamiento de sus prestatarios.

La IA, un arma de doble filo

Muchos participantes señalaron que, si bien la IA y las nuevas herramientas digitales pueden ayudar a cerrar la brecha de inclusión financiera, un uso indebido, con sesgos algorítmicos, podría ensancharla, al etiquetar a determinados prestatarios como demasiado arriesgados o ni siquiera elegibles para el crédito.

Estudio de caso: la agilidad de Vitas Palestina

Fue inspirador escuchar a Amer Hidmi, de Vitas Palestina, explicar cómo su organización está capeando la crisis en Palestina y ayudando a las MiPyMEs a sobrevivir y recuperarse. El conflicto deterioró enormemente la cartera de Vitas, sobre todo por su exposición relativamente alta en Gaza. Aun así, la organización se mantuvo ágil y empleó métodos innovadores para controlar los préstamos dudosos, entre ellos enfoques de cobro basados en el comportamiento, que segmentaban a la clientela según su voluntad y su capacidad de pago. Las inversiones en transformación digital realizadas antes de la crisis dieron frutos al estallar la guerra: Vitas amplió el crédito digital y permitió a sus clientes acceder a préstamos con rapidez y a distancia. El Sr. Hidmi reconoció que el apoyo de los donantes y la asistencia técnica, como la que presta GOPA a través de un proyecto de la GIZ, también fueron decisivos para superar la crisis.

En Gaza, Vitas ha retomado recientemente la financiación, con los primeros préstamos nuevos en febrero de 2026. Ha reabierto sus oficinas y se centra en financiar negocios con pocos activos y esfuerzos de reconstrucción de base comunitaria. El mensaje del Sr. Hidmi a reguladores y responsables públicos fue claro: para una recuperación justa en Gaza, las instituciones financieras necesitan garantías e incentivos ligados al desempeño que les permitan ampliar la financiación a las MiPyMEs. Sin esos instrumentos, la recuperación será lenta y la crisis humanitaria se agravará.

Recomendaciones a los reguladores y responsables públicos árabes

Un tema recorrió toda la conferencia: la urgencia de que los reguladores modernicen las definiciones jurídicas que rigen el sector. En buena parte del mundo árabe, las microfinanzas siguen estrictamente ligadas al «crédito productivo», la idea de que un préstamo solo es legítimo si genera directamente ingresos inmediatos. Los participantes argumentaron que esa visión estrecha ignora la realidad integral de la pobreza. Al ampliar el alcance legal para incluir financiación «social» esencial, como préstamos para educación, atención sanitaria de urgencia o mejora de la vivienda, los reguladores pueden dar a las comunidades desfavorecidas la capacidad de manejar su vida con dignidad y con seguridad a largo plazo.

Más allá del uso del crédito, se reclamó con fuerza un «derecho a ahorrar». Durante demasiado tiempo, las instituciones microfinancieras de la región han estado limitadas a ser canales de deuda de una sola dirección. Convertirlas en entidades autorizadas a captar depósitos sería una doble victoria: daría a las personas no bancarizadas un lugar seguro donde construir su propio capital y, al mismo tiempo, reduciría el coste de financiación de las propias instituciones. Este paso hacia la intermediación financiera se considera la clave definitiva de la sostenibilidad institucional y de la salida de la dependencia de financiación externa volátil.

En última instancia, los debates mostraron un sector que ha alcanzado la madurez. Las instituciones microfinancieras árabes se han convertido en actores sofisticados, cada vez más segmentados y diversos en su oferta. Existe una conciencia nueva y lúcida del daño que puede causar un crédito irresponsable, lo que ha catalizado el desarrollo de políticas sólidas de mitigación de riesgos. A medida que las finanzas responsables ganan terreno real en la región, dejan de ser una simple herramienta de lucha contra la pobreza para convertirse en un pilar de la resiliencia económica nacional.

Para más información, escriba a celine.serhal [at] gopa.eu (celine[dot]serhal[at]gopa[dot]eu).