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Cerrar la brecha de financiación para lograr más impacto en el desarrollo escalando la financiación combinada: barreras, oportunidades y vías

Cerrar la brecha de financiación para lograr más impacto en el desarrollo escalando la financiación combinada: barreras, oportunidades y vías

Cerrar la brecha de financiación para lograr más impacto en el desarrollo escalando la financiación combinada: barreras, oportunidades y vías

La brecha de financiación para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible supera los 4 billones de dólares anuales. La brecha ligada al clima agrava aún más la magnitud del problema. Los fondos públicos no bastan para cubrirla. Hace falta la acción del sector privado. Nunca ha sido tan urgente escalar la financiación combinada.

Confianza y claridad

Pese a su promesa, la financiación combinada no logra alcanzar una escala transformadora. Existen islas de éxito que, a menudo, no se replican. La confianza y la claridad se mencionan con frecuencia como requisito para consolidar la confianza de los inversores. Entender las barreras al escalado y cómo los mecanismos combinados pueden mejorar el impacto en el desarrollo resulta decisivo para dar forma a las políticas del futuro, aquellas capaces de generar resultados reales para las personas y el planeta.

1. Cartera limitada de proyectos bancables y listos para la inversión

La escasez de proyectos de calidad y listos para la inversión en las economías en desarrollo es una restricción clave que limita el escalado. Pese a la elevada demanda de financiación para infraestructuras, clima e inversión social, la oferta de proyectos «bancables» sigue siendo baja. Una capacidad débil de preparación de proyectos, estudios de viabilidad limitados, marcos regulatorios poco desarrollados y modelos de ingresos poco claros minan la confianza de los inversores.

Esto hace que los inversores privados perciban escasez de oportunidades invertibles, mientras los gobiernos ven a los inversores como muy reacios al riesgo. Las facilidades de preparación de proyectos existentes están fragmentadas y son demasiado pequeñas frente a las necesidades de inversión. Sin una cartera más sólida de proyectos listos para invertir, la financiación combinada no logra escalar, por mucho interés de los inversores o apoyo de los donantes que haya.

2. Riesgo percibido elevado

Los mercados emergentes suelen considerarse de alto riesgo, en especial por sus mayores riesgos políticos, macroeconómicos, cambiarios y regulatorios. Sin embargo, el reto principal suele ser el riesgo percibido más que el real, sobre todo entre inversores institucionales poco familiarizados con estos mercados. Para protegerse, los inversores incorporan una prima de riesgo que puede volver poco atractivos proyectos por lo demás viables.

En sectores donde la rentabilidad comercial puede quedar por debajo de las expectativas del mercado (por ejemplo, inversiones sociales y climáticas), la probabilidad de desajuste entre riesgo y rentabilidad es mayor. En esos ámbitos, la financiación combinada puede reducir el riesgo mediante garantías de primeras pérdidas, financiación concesional y otros instrumentos de mitigación. Estas herramientas acercan el perfil de riesgo y rentabilidad de una inversión al apetito de los inversores privados y desbloquean así capital privado para objetivos de desarrollo y de clima. Usarlas con mayor eficacia, combinadas con asistencia técnica o subvenciones, refuerza la confianza, la claridad y la flexibilidad, decisivas para este tipo de inversiones.

3. Estructuras complejas, modelos a medida y costes de transacción elevados

La evidencia muestra que las operaciones de financiación combinada suelen ser muy específicas y personalizadas, con estructuras de varias capas: financiación concesional, garantías, asistencia técnica y capital a precio de mercado. Estructurar y ejecutar estas operaciones puede resultar costoso, lento y desincentivar la replicación.

Los inversores institucionales prefieren productos estandarizados y escalables. Consideran que las operaciones pequeñas y a medida resultan poco atractivas desde el punto de vista operativo, lentas y, por tanto, caras. Sin más estandarización y escala, la financiación combinada corre el riesgo de seguir siendo una herramienta de nicho y no una clase de activo consolidada.

4. Fallos de coordinación y expectativas institucionales dispares

Los proyectos de financiación combinada suelen implicar a múltiples actores: organismos públicos o agencias donantes, instituciones financieras de desarrollo (IFD), fundaciones filantrópicas, inversores de impacto e inversores comerciales. Estos actores difieren en mandatos, incentivos, apetito de riesgo, plazos de decisión y obligaciones fiduciarias.

Los inversores privados pueden requerir decisiones rápidas, mientras que las agencias donantes tardan meses o incluso años. Las IFD priorizan la sostenibilidad financiera, mientras que los donantes públicos se centran en la inclusión, los resultados de desarrollo y los objetivos climáticos. De ahí un posible desajuste de mandatos y expectativas. El papel de un facilitador experimentado, capaz de armonizar expectativas y mandatos, resulta decisivo. Una mejor coordinación mediante plataformas conjuntas, documentación armonizada y marcos de impacto compartidos puede abrir la puerta al escalado.

5. Tamaño reducido de los vehículos e instrumentos de financiación combinada

El pequeño tamaño de la mayoría de los instrumentos de financiación combinada (fondos de deuda o de capital) es otra barrera clave. Los grandes inversores institucionales, como fondos de pensiones o aseguradoras, no suelen estar dispuestos a entrar en operaciones tan reducidas.

El resultado es un desajuste estructural: el capital de los donantes se dispersa entre muchas iniciativas pequeñas en lugar de agruparse de forma estratégica para alcanzar escala. Eso limita tanto el potencial de movilización como el impacto en el desarrollo.

Vías para levantar las restricciones: hacer más eficaz la financiación combinada

1. Reducir el riesgo, alinear los perfiles de riesgo y rentabilidad La financiación combinada puede ajustar la ecuación de riesgo y rentabilidad para los inversores privados con garantías, capital subordinado o protecciones de primeras pérdidas, que reducen varios tipos de riesgo.

2. Construir estructuras replicables Pasar de operaciones a medida a estructuras de fondos estandarizadas puede reducir de forma notable los costes de transacción. No siempre es fácil, pero la escala puede exigirlo. Los fondos de tres tramos, eventualmente desriesgados con garantías de cartera, pueden atraer a inversores hacia vehículos diversificados y mejorar así la escalabilidad. Igual de importante es diseñar productos capaces de generar un impacto transformador en el desarrollo, que es el núcleo mismo de la financiación combinada.

3. Agregar para ganar escala con vehículos temáticos Agrupar recursos concesionales en fondos mayores que respondan a las necesidades de desarrollo y clima y alcancen a la vez los umbrales mínimos de los inversores puede ser un paso adecuado. En algunos casos cabe construir vehículos de mayor tamaño, organizados por temas (transición verde, financiación de pymes, adaptación al clima, etc.) y con varios países, que ofrecen escala y diversificación y resultan, por tanto, más atractivos para los inversores.

4. Reforzar la preparación de proyectos y activar plataformas país El flujo de capital privado puede movilizarse ampliando las facilidades de preparación de proyectos, las ventanillas de asistencia técnica y las plataformas nacionales de inversión, que ayudan a diseñar proyectos mejores y viables. Cuando la financiación combinada se acompaña de reformas normativas previas, como mejoras regulatorias o transparencia en la fijación de tarifas, el perfil de riesgo estructural mejora; con el tiempo, eso reduce la dependencia del capital concesional y atrae a más inversores privados, incluidos los recurrentes.

5. Mejorar transparencia, gobernanza y medición Para reducir el riesgo percibido y generar confianza entre los inversores son clave unos mecanismos claros de información sobre impacto, adicionalidad y desempeño financiero, no solo hacia los accionistas del fondo, sino hacia todo el ecosistema. Igual de importantes son unos marcos de gobernanza sólidos que clarifiquen el papel de la financiación concesional, eviten la subvención excesiva y mejoren la movilización de capital privado.

En conjunto

La inversión privada en iniciativas climáticas y de desarrollo es mínima en los mercados emergentes. La financiación combinada tiene un potencial notable para movilizar capital privado y generar impacto en desarrollo y clima, siempre que se aborden algunas restricciones críticas. Estas restricciones no son solo financieras: incluyen carencias en las carteras de proyectos, riesgo percibido y su fijación de precio, fragmentación institucional y desajustes estructurales en el tamaño de los fondos.

Al reforzar la confianza y la claridad, los instrumentos de financiación combinada, bien empleados, pueden reducir el riesgo de los inversores, consolidar carteras de proyectos bancables y crear estructuras financieras replicables capaces de generar impacto en el desarrollo. Escalar exige una coordinación más estrecha entre donantes, IFD e inversores privados y, por tanto, un mayor protagonismo de facilitadores con experiencia, capaces de pensar en global y actuar en local.

Con un despliegue estratégico, los instrumentos de financiación combinada pueden convertirse en un gran catalizador para cerrar brechas de financiación y lograr un impacto climático y de desarrollo transformador.

Para más información, escriba a: mehnaz.bhaur [at] gopa.eu (mehnaz[dot]bhaur[at]gopa[dot]eu)